sábado, 26 de abril de 2008

el maestro y la reina de las Amazonas


A poco de camino, ni una nube se veía en el cielo, mas tranquilo aun que de costumbre, una especie de tromba me derribo y me arrastro, atrapado en un lazo como ganado chucaro, y envuelto en una nube de polvo y perplejidades.Cuando logre abrir los ojos tenia un cuchillo sobre la garganta mientras una voz algo ronca, pero inequivocamente femenina, me decía al oído.- No se le ocurra moverse ni resistirse, porque lo achuro. Vamos andando.Me lavante como pude. Martina Chapanay, que ella era, aprovecho el lazo para sujetarme los brazos al tronco con la misma soga gruesa, hasta que quedo hecho un matambre, y me hizo subir a mi propia cabalgadura que aun estaba ahí, seguramente no por fidelidad, sino paralizada de miedo.Nos metimos por un desfiladero estrecho.Ella llevaba mi caballo de la brida. Por fortuna, no me había amordazado, ni falta que le hacia.Aquella senda incomoda estaba desierta de todo paso humano.Con el habla y la música se amansan las fieras, pensé.- Señora.- No me llame señora, no soy pueblera. Mi nombre es Martina.- Martina, entonces. Creo que aquí hay un error. No se si yo la he ofendido en algo, pero si así lo considera, habrá sido completamente involuntario.- Nadie lo acusa de eso.- Vea tampoco tengo dinero. Se que usted suele tomarlo para hacer... algunas obras de caridad.- Digamos que me beneficia a mi misma y a que algunos amigos que pasan necesidades. Y ya me he dado cuenta de que anda sin un cobre. Por su presencia y su oficio. De cuando acá los maestros se han hecho ricos?- Entonces si no la he ofendido, y si tampoco busca dinero, por que me tiene preso?- No le da para mucho la secera eh? Para usted todo pasa por la plata o por las ofensas?(...)- Puede saberse que mal le he hecho para que me haga penar de puro gusto?- No es de puro gusto, sino para que los días por venir le parezcan mejores y se conforme con ellos.(...)No niego que a una minoría de mis congéneres quizá solo se le despierte el indio después de que alguna bella tirana los muela concienzudamente a palos, pero nunca pertenecí a esa cofradia de gente rara. (...)- Bueno sientese- ordeno, indicándome una cabeza de vaca - ahora empiece con su trabajo.- Que trabajo?(...)
Por puro placer de lectura, o por puros seres curiosos lean el resto de la historia no dejen librada la imanación por que es una linda historia de ..... amazonas argentinas.El libro de donde saque estos fragmentos es de "Amores insólitos de nuestra historia" de María Rosa Lojo

jueves, 10 de abril de 2008

un libro que te hace sentir los aromas de la cocina



Hace mucho tiempo leí este libro, ya me había olvidado hasta que lo recomendé para un buen amigo cocinero. Es un libro que mas allá de la comedia amorosa, aunque el final no es lo que se espera, es un paseo por una cocina oscura con olor a humo y a albahaca, una mesa de madera, pailas de cobre sobre el fogón y una pasión transmitida a través de las recetas.